miércoles 3 de octubre de 2007

How Can You Live In The North


Qué sientes fuera, en las frias calles de una ciudad moderna, llena de pobreza humana...

Tomando un café fresco a la vez caliente, iluminado por la bombilla rota del escaparate. Sentado mirando toda la prisa que hay a tu alrededor. Notas pequeñas pinceladas de tristeza y recuerdos de un tiempo mejor. No, un tiempo con simples diferencias, nada más.

Y la luz sigue marcando el tiempo que el rostro no puede ocultar. Porque la luz que por las arrugas circula, se hace más protagonista en un día que pasa sin destacar del anterior o el siguiente.

Puedo volver a servir mi taza de café fresco caliente y encender otro cigarrillo.



Jimmy Solo

lunes 28 de mayo de 2007

CINÉTICO


La tendencia virtual de las obras ópticas muestra una existencia aparente y no real de los objetos representados. El principio lógico a una evolución hacia lo real. Materializar la confusión ilusoria en fenómenos concernientes al moviendo en física y química. Un paso hacia la aventura plástico-cinética a la que se refería Vasarely en el manifiesto Note pour un manifeste. El común de ambas tendencias se generaliza en la realización de obras con una metodología de carácter científico combinado con el conocimiento de las leyes de percepción óptica. El cinetismo es la superación sensorial a la aparente oposición que supone la existencia de imágenes espaciales(...)



La obra cinética necesita de un estudio previo de la geometría a fin de dar a sus realizaciones un carácter científico, y una estabilidad realista que representa el objeto de la obra. La intuición estética queda relegada por la exactitud matemática. Esto supone un gran aporte racional al trabajo del artista, considerado desde algunos sectores como frío e impersonal, carente de sensibilidad estética. Basado en la combinatoria, es frecuente la utilización de sistemas seriados, permutaciones y sistemas interrumpidos que buscan la irrupción de un sistema dentro de otro, creando la sensación tridimensional y efecto móvil (...)




FRAGMENTO DEL TRABAJO "ARTE CINÉTICO"

Jaime A. Rivero Moro

domingo 13 de mayo de 2007

El Film Expresionista


Se tiende a considerar El gabinete del doctor Caligari (1919) como la primera obra expresionista en el panorama fílmico alemán. Pero haciendo un ejercicio de análisis es justo reconocer el uso del claroscuro en ciertas obras precursoras de dicha película.

En 1913, con la película El estudiante de Praga, los alemanes reconocen al cine como el médium por excelencia de la angustia romántica, característica del momento literario y de las obras del dramaturgo Max Reinhardt. Y que permite reproducir las visiones oníricas que vuelan a través de la profundidad de la pantalla, huérfanas del tiempo. El film de Stellan Rye y Paul Wegener, presenta valores que se destacarán de los grandes clásicos expresionistas de los años 20. En este caso, el realizador no requiere de una decoración que deforme la realidad y nos empuje a las tinieblas sombrías, ya que el rodar en la vieja ciudad de Praga adquiría al escenario huellas de un tiempo enigmático.

La preocupación por el decorado y la atmósfera enigmática del cine alemán de la época ya se percibe en la película. Tanto Rye como Wegener, precisan que tan sólo son eficaces los movimientos sombríos, la expresividad del rostro y la discreción en la interpretación, ya que todo lo demás, mostrado en la pantalla resulta gratuito y en ocasiones fortuito por el movimiento natural del actor.

La Alemania de la época, prefiere la oscuridad de las penumbras a la claridad de la luz. Así lo dicta Oswald Spengler en su manifiesto Decadencia de Occidente, donde se exalta la bruma, el enigmático claroscuro, y la triste soledad. Un espacio irreal anhelado por “el alma faustiana” del individuo indoeuropeo, y del propio Spengler, atraído por el protestante color marrón de las obras de Rembrandt. Considera que, al ser excluido de la ristra del arco iris, ha de ser nombrado como el matiz del alma. Como buen alemán, Rembrandt persigue el lado oscuro del individuo, y el momento crepuscular donde la luz se mezcla con la nada.

Hasta la aparición de El Gabinete del Doctor Caligari, son pocas las representaciones del cine alemán de la época. El Golem (1914), segundo trabajo de Wegener se presentó como un alegato expresionista, o al menos, así lo quiso siempre el realizador. Los decorados, comparados con la estética de Caligari, distan mucho del tono pictórico que marca la escenografía de la obra de Robert Wiene. Pero aún así, rodada en interiores, la clave de la iluminación originaria de Reinhardt es clara, con pequeñas lámparas que iluminan personajes sumergidos en la oscuridad. Luces cálidas que inundan los interiores y modelan rostros ancianos como en los cuadros de Rembrandt.

Además de las claras referencias pictóricas, el expresionismo es un movimiento característico de una personalidad, de un sentimiento, y para analizarlo en su conjunto, se ha de recurrir a declaraciones literarias. Es la vanguardia que muestra la visión del pensador, ya que éste no ve, sino imagina las cosas. El artista expresionista, ya sea en el campo literario, plástico o cinematográfico, es eminentemente creador y no receptivo, como podría considerarse a los seguidores de las vanguardias de preguerra. Se persigue la lógica y la significación por encima de la estimulación momentánea al observar la obra del artista. Las ilusiones de los recientes expresionistas vieron en el cine el vehículo perfecto para representarse, por lo que el estado de ánimo, en ocasiones confuso, tendría toda la continuidad que impide la pintura y la fotografía.
Jaime Rivero Moro

martes 17 de abril de 2007

Tristeza Mojada



Notaba la humedad en sus zapatos cuando ya llevaba más de medio camino recorrido de la oficina de empleo a su casa. Las nubes cargadas del cielo reflejaban la triste mirada con la que la mujer repasaba el suelo en busca de nada. La negativa de trabajo hundía su personalidad, y su carácter, ya introvertido, se convertía en un candado sin llave.
La lluvia convirtió la ciudad en un escenario gris como la gabardina y los zapatos que vestía. Parada en el puente, mirando como el río aumentaba su caudal y teñía las aguas, antes cristalinas, pensaba en cómo podría cambiar su vida. En su hogar le esperaba un marido lleno de complejos que nunca le había querido, unos hijos maleducados sin aspiraciones en la vida que representaban la respuesta de un matrimonio sin amor, una rutina diaria de horario fijo, 24 horas disponible ante cualquier alteración. Todo ello tenía la recompensa de levantarse al día siguiente y contemplar la misma miseria de ayer, de hace una semana, de toda su vida.
Giró la cabeza mirando qué le contemplaba, y no encontró nada. Las lágrimas en sus mejillas pálidas disimulaban con las gotas de la lluvia. Puso sus manos temblorosas sobre la piedra mojada. Cerró los ojos y tomó fuerza para el último impulso...
Como si de un sueño se tratase escuchó la canción más bonita del mundo. Miró a sus espaldas y en aquella calle desierta había un coche verde agua, mal aparcado, con la puerta abierta. La mujer se acercó y se asomó tímidamente al interior. No había nadie, solo un viejo casete sonando.
La brisa que entraba por la ventanilla secaba sus cabellos. Sus ojos se iluminaban con el sol que luchaba por hacerse un hueco en el cielo. Y mientras la canción sonaba, el coche tomaba velocidad y ella sonreía.


... She falls apart in the avalanche
Fades out like a dance
Crawls back into bed ...
Jimmy Solo

jueves 12 de abril de 2007

Goodbye Blue Monday


Kurt Vonnegut

11 nov. 1922- 11 abr. 2007


84 años de antibelicismo y crítica social


" -Otra vez te he salvado la vida, necio bastardo. - Dijo Weary a Billy, en el hoyo. Había estado salvándole la vida continuamente. Con el muchacho era absolutamente necesario echar mano de la crueldad, pues él no hubiera dado un solo paso para salvarse. En efecto, Billy quería abandonar. Hacía frío, hambre, aturdimiento y era incompetente. Para él, en aquellos momentos apenas existían diferencias entre estar dormido o estar despierto; ya no distinguía entre andar o quedarse quieto. Deseaba que todo el mundo le dejara solo. «Muchachos, continuad sin mí», repetía una y otra vez. La guerra era una cosa tan nueva para Billy como para Weary. Porque también éste era un sustituto. formaba parte de una batería de artilleros, pero solamente había ayudado a disparar un proyectil, en un cañón antitanque de 57 milímetros. El cañón hizo un sonido desgarrado, como si se hubiera abierto la cremallera de la bragueta del Dios Todopoderoso, y barrió la nieve llevándose por delante la vegetación. El disparo, dio en el blanco, pero la huella dejada en el suelo mostró con toda exactitud a los alemanes el camuflado escondrijo del arma. El tanque «Tigre» a quien iba destinado el cañonazo giró lentamente su hocico de 88 milímetros, vio el rastro en el suelo y disparó. Murieron todos los de la batería menos Weary. Así fue. "

Matadero 5 (1969, "Slaughterhouse 5")

sábado 31 de marzo de 2007

A girl



"En mi condición de pediatra les diré que la cara, el cuerpo, la postura e incluso detalles como la expresión corporal, el cordón umbilical o las uñas se corresponden verdaderamente a los de una criatura recién nacida. Es una obra impactante".

Así de impresionado se mostró ayer el edil de Cultura de Málaga, Diego Maldonado, tras visitar la obra A Girl, una escultura de un bebé de pocos minutos de vida de cinco metros realizada en resina de poliéster.

Una vez más, el creador australiano Ron Mueck (Melbourne, 1958) ha conseguido azorar al público con una de sus esculturas gigantes e hiperrealistas. A Girl supone la primera exposición individual del artista en España y esta sorprendente obra escultórica permanecerá en el CAC Málaga hasta el próximo 17 de junio.

Junto a la escultura del bebé, el CAC muestra documentación (maquetas, pruebas y videos) acerca del proceso de creación de esta pieza.



SERGIO MELLADO - Málaga - 31/03/2007
Diario El País
Ref:


martes 27 de febrero de 2007

Noctámbulos



Nighthawks, Edward Hopper (1942)
The end of the violence, Wim Wenders (1997)

La mirada de la calle a la fachada de una casa, observando, a través de la ventana, un local nocturno. Edward Hopper defendía con sus obras que las imágenes que creamos parten de la realidad, de las cosas que nos rodean y, sin embargo, es una expresión de un mundo interior propio, íntimo. Con Nighthawks evoca una narración, el universo interno de unos personajes solitarios, autómatas en su comportamiento que evitan la mirada entre ellos.

Afrontamos la belleza cinematográfica desde un prisma pictórico, una atmósfera sin fronteras entre ambas artes y medios de expresión. Wim Wenders, referente de una estética muy particular en el cine contemporáneo, es uno de los grandes baluartes hopperianos en su concepción visual y esencial de los personajes. The end of the violence, ajena a la calología del pintor en su temática, le ofrece un homenaje con la inmersión de una película dentro dicha película. Como espectadores somos ‘voyeurs’ del perfil psicológico de las figuras que se representan ante nuestra atenta mirada. Como Hopper, el cineasta obvia cualquier detalle y dirige la luz blanca de los focos a los actores, como protagonistas de la sensibilidad humana.

Ambos autores entienden el poder de las imágenes abiertas a interpretaciones. Imágenes que surgen del interior, aunque utilicemos elementos del mundo exterior para manifestarlas.

Jaime Rivero Moro